
Existen dos tipos de préstamos personales: los garantizados y los no garantizados. Un préstamo no garantizado es sencillamente un préstamo común que puede solicitar al banco o al corredor de préstamos. Cuando usted solicita el préstamo, el prestador evaluará diferentes factores para determinar si le otorgará el préstamo y qué interés le cobrará. Lo primero que evaluará es si usted tiene un empleo u otra fuente confiable de ingresos. También verificará su puntaje crediticio. Su puntaje es un resumen de su historial crediticio. Es una prueba de su solvencia. Si usted ha sido una prestataria responsable en el pasado, tendrá un puntaje crediticio alto, lo que le permitirá solicitar un préstamo de manera más sencilla y menos costosa.
Si su puntaje crediticio es bajo, puede no ser elegible para un préstamo no garantizado. Es probable que deba presentar alguna garantía para que el banco le otorgue el préstamo. Esto se conoce como préstamo personal garantizado. Los préstamos garantizados exigen un puntaje crediticio más bajo y generalmente ofrecen tasas de interés [1] más bajas que los no garantizados. La desventaja es que usted de esta manera pone en riesgo su garantía. La mayoría de las personas ponen sus viviendas como garantía, arriesgándose a quedarse sin techo en un futuro. Si usted no puede cancelar su préstamo, el prestador tiene derecho a quedarse con la garantía.
Una vez que usted ha obtenido un préstamo personal, debe cancelarlo conforme al cronograma de pago. Si se atrasa en los pagos, deberá pagar altos intereses punitorios. Incluso si se retrasa sólo un día, el prestador le cobrará intereses. La mejor manera de evitar los intereses punitorios, es establecer un pago automático mensual que se debite de su cuenta corriente. Utilizar la banca online también puede ser de ayuda. Le permite conocer el monto exacto de su deuda y las fechas de vencimiento. También puede consultar las tasas de interés que está pagando sobre el préstamo.